Mi gato no bebe agua: ¡Esto es lo que puedes hacer!
Si tu gato no está bebiendo suficiente agua, hay muchas maneras de animarlo a que lo haga.
El consumo de agua en los gatos: origen y necesidades
Para entender por qué los gatos beben poca agua y con poca frecuencia, basta con fijarse en su antepasado, el gato salvaje africano. Esta especie está acostumbrada a obtener la mayor parte de los líquidos que necesita a través de sus presas, que suelen contener alrededor de un 80 % de agua.
Aun así, la cantidad total de agua que ingieren sigue siendo relativamente baja.
Los gatos pueden permitirse esto hasta cierto punto gracias a la eficacia de sus riñones, que necesitan muy poca agua para eliminar toxinas del organismo. Sin embargo, al igual que ocurre con los humanos, cuanto más agua beban, mejor será para su salud.
¿Cuánta agua debe beber un gato?
Si te preocupa que tu gato no beba agua, lo primero que debes saber es la cantidad de agua que debería estar bebiendo. Una regla general es que un gato debe beber unos 50 mililitros de agua por cada kilogramo de peso corporal.
Por ejemplo, un gato de 5 kilos necesita alrededor de 250 mililitros de líquido al día.
La cantidad de agua que necesita dependerá también del tipo de alimentación que reciba. La comida húmeda aporta una gran cantidad de líquido, por lo que reduce la necesidad de que el gato beba agua adicional.
En cambio, si se alimenta con pienso seco, deberá compensar casi toda su hidratación bebiendo agua, lo que puede ser un reto si es de los que se resisten a beber.
Esta puede ser una tarea difícil para un gato que se resiste a beber, pero existen algunos trucos para animar a los gatos a beber agua.
¿Qué pasa si mi gato no bebe suficiente agua?
Si tu gato no bebe suficiente agua, su salud puede verse seriamente afectada, especialmente sus riñones. Cuando la ingesta de líquidos es demasiado baja, los riñones no pueden eliminar correctamente las toxinas del cuerpo, lo que puede derivar en problemas como cálculos renales o sedimentación urinaria.
En los casos más graves, puede desarrollarse insuficiencia renal crónica.
Esta enfermedad avanza lentamente durante meses o incluso años y, lamentablemente, suele detectarse cuando ya se ha perdido gran parte de la función renal y aparecen alteraciones metabólicas.
Algunos signos de alerta incluyen que el gato beba más agua de lo habitual, orine con más frecuencia, parezca débil, tenga episodios de vómitos, pierda peso o presente un pelaje apagado y ojos hundidos.

